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Front
242: 80 y tantos
Alto. Paren máquinas. Alguien nos ha soplado que la década de los ochenta ha vuelto con una fuerza terrible. Tenemos informadores y dobles agentes que nos han contado jugosas noticias. Sí, vuelve la década de Ivan Lendl, pero lo más increíble está por venir. Los sacrosantos Front 242 han decidido volver a los escenarios para regocijo de toda una generación criada al calor de sus ritmos despiadados. Ellos fueron los primeros en dignificar la electrónica allá por los primeros ochenta, y de sus partituras surgieron ráfagas de calidad que abrazaron el pop, el rock y los sonidos industriales sin caer en la obviedad. Ellos fueron los inventores del EBM, un sonido que ahora está volviendo con una fuerza brutal y que fue una de las primeras influencias de un gran número de DJs y productores de techno. Pioneros, leyendas, genios, primeras espadas… Los epítetos grandilocuentes se suceden a la hora de catalogar el sonido de este grupo, pero lo que más destaca de esta formación es sin duda su capacidad para ofrecer directos memorables. Pueden haber pasado los años, pero los Front siguen siendo, sin ningún género de dudas, uno de los mejores grupos de música electrónica sobre un escenario. Poderosos, entregados, intensos… Su visita al Monegros Desert Festival es sin duda uno de los acontecimientos musicales europeos del año. No exageramos. ¿Seguro que te los vas a perder? Estás loco…
La primera pregunta es obvia. ¿Por qué este retorno?
La verdad es que nunca hemos parado, nunca lo hemos dejado. Ninguno de nosotros dijo que Front 242 había dejado de existir. De algún modo sabíamos que tras el paréntesis volveríamos tarde o temprano a pisar los escenarios. En el 93 hicimos un tour agotador y lleno de presiones que nos hizo daño pero a la vez nos reforzó. Sólo te digo una cosa, en el 97 empezamos a hacer conciertos y creíamos que iban a ser solo diez actuaciones. Al final hicimos más de cien y las repartimos durante algunos años. Hasta ahora. Mucha gente puede pensar que nos habíamos ido y hemos vuelto, pero en realidad siempre hemos estado allí.
Son 20 años juntos, mucho tiempo viviendo experiencias buenas y malas. ¿Cómo os las habéis apañado para no acabar de uñas?
Siempre he dicho que tantos años con un grupo se asemejan a una relación en pareja de muchos años. Bueno, de hecho es mucho peor que eso (risas). No, en serio, la gente de este grupo siempre ha sido muy sensata y racional. Eso nos ha permitido sectorizar el trabajo y cada uno sabe lo que tiene que hacer. Eso está bien porque haces lo tuyo y no interfieres en el trabajo de los otros. La verdad es que somos muy disciplinados y cada uno sabe perfectamente lo que tiene que hacer y cuáles son sus límites de acción. Además, no olvidemos que somos amigos y a pesar de haber tenido nuestros altibajos, como todo el mundo, nos llevamos y entendemos muy bien.
¿Cómo os sentisteis en los ochenta siendo una de las primeras bandas de música electrónica con un claro tono agresivo?
Es una buena pregunta, porque en los años 80 la verdad es que nos sentíamos como auténticos freaks. Y la verdad es que la prensa tampoco nos hizo sentir excesivamente cómodos, ya sabes. No utilizábamos guitarras, no procedíamos de un entorno rockista y en ese sentido había mucho conservadurismo. Si te fijas, en otros ámbitos culturales como el cine o la pintura, la prensa siempre ha sido mucho más abierta, pero en el apartado musical nunca ha tenido demasiada amplitud de miras. Por eso cuando empezamos nos sentimos ligeramente desplazados, aunque eso tampoco nos perjudicó.
Al principio no os comprendieron demasiado, pero ¿qué es lo que hicisteis para dejar de ser un grupo marginal y convertiros en uno de culto?
Lo único que puedes hacer es insistir, perseverar, creer firmemente que lo que estás haciendo tiene un futuro y no es ninguna estupidez. Lo que hicimos fue hacernos fuertes, aislarnos, producirnos nosotros mismos, hacerlo todo nosotros sin dejar de ser fieles a las ideas que nos reunieron. Una de las cosas que nos salvaron fue nuestro directo. Muchos grupos de música electrónica son muy fríos en el escenario, no trasmiten sensaciones, pero nosotros lo hacemos con mucha intensidad.
¿Qué os parece el retorno del sonido 80s y del EBM?
Nos parece bien en el sentido de que por fin se le hace justicia a muchos grupos de los 80 que han tenido una enorme influencia en la nueva música electrónica que se hace ahora. Para nosotros está bien que vuelva, pero hay que tener en cuenta una cosa: nunca nos fuimos. No hemos aprovechado que hay ahora una demanda de este sonido. Por otra parte, nos resulta muy beneficioso porque está moda de los ochenta ha contribuido a que las nuevas generaciones descubran a Front 242. Eso es algo del todo impagable.
¿Os gusta que se utilice la etiqueta “industrial” cuando se habla de vuestra música?
Nunca me ha desagradado esa etiqueta, la verdad. De todos modos, siempre he dicho que Front 242 suenan a Front 242. Siempre nos hemos intentado mantener fieles a nuestro credo musical y no a los parámetros de una etiqueta. De todos modos, me encanta que hablen de industrial porque es un género musical que respeto profundamente: Si te fijas, la música industrial nunca ha sido una moda que viene y se va. Siempre ha estado allí, empezó en los setenta en Alemania, luego pasó a Inglaterra y Bélgica y después llegó a los Estados Unidos. Es un género en constante movimiento y evolución y eso me gusta.
Mucha gente os considera unos pioneros. Teniendo en cuenta vuestra condición de legendarios, ¿qué opináis de vuestros vástagos electrónicos? ¿Os gustan los nuevos?
Bueno, la verdad es que no estoy demasiado puesto en el tema. Hay cosas que me gustaban en su día –como algunos maxis de Renegade Soundwave- y otras que no me gustan tanto. Si quieres que te sea sincero, no estoy muy al día y no me interesa demasiado la música electrónica. Piensa en un relojero, por ejemplo, un tipo que está todo el día metido en su oficina arreglando o construyendo relojes y que cuando sale de su trabajo y se va a casa no tiene ningunas ganas de oír hablar de relojes. Lo mismo me pasa con la música. Cuando estoy todo el día metido en el estudio, grabando cosas, editando, mezclando, no me apetece escuchar música una vez termino. De todos modos, ya te digo que la música electrónica actual no me impresiona excesivamente, creo que está falta de inventiva.
¿Qué sensaciones tenéis al respecto de un festival como el de los Monegros?
La verdad es que estamos muy ilusionados, tenemos ganas de ir y poner a prueba nuestro directo. No sé mucho del festival, pero lo que me han contado es realmente prometedor. Un desierto, miles de personas, un clima caluroso… Creo que este festival tiene todos los ingredientes de un buen festival de verano y además juega con la ventaja de estar apartado de la civilización, lo que le da un aire de rave realmente muy especial. Solo puedo decirte que ya tengo ganas de estar ahí tocando…
Explícanos, si es que puedes, cómo será el directo que veremos en Monegros.
Bueno, la verdad es que prefiero no darte datos al respecto. No es que vayamos de súper estrellas ni nada parecido. Lo cierto es que si ya has visto un concierto de Front 242 sabrás de qué vamos. De todos modos, prefiero mantener el secreto y el misterio. Sólo te digo que lo que se verá será Front 242 en estado puro. Con eso creo que ya tenéis suficiente, ¿no? La verdad es que queremos transmitir intensidad, fuerza, energía, lo que siempre ha caracterizado nuestros directos y nos ha diferenciado de muchos de los grupos de electrónica. No queremos caer en el clásico directo frío e insensible, lo que pretendemos es transmitir calor al público y que éste nos devuelva esa energía. Cuando consigues eso, puedes darte por satisfecho.
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