Mad Professor: consumición obligatoria

Coge un avión, viaja a Londres y vete a un mercadillo cualquiera. Te compras unas Martin's, luego vas al stand del negro de las rastas y le preguntas cuál es el productor que más le gusta. Si no dice Mad Professor es que a) se ha fumado un huerto, b) acaba de llegar de Ghana, c) no ha entendido una maldita palabra de tu inglés de Opening. Mad Professor es una leyenda viviente, una maldita institución el mundo del dub y el reggae. Si ambos género fueran sartenes, él sería Karlos Arguiñano. Si el dub fuese una raqueta de tenis, él sería Ivan Lendl. Si el reggae fuese una bicicleta, él sería Melchor Mauri. En fin, ¿hace falta que sigamos? Ya son más de veinte años produciendo y remezclando a los mejores artistas de reggae y otros ámbitos -no olvidemos el cacho remix que hizo del "Protection" de Massive Attack-, dando pábulo a los mejorcito del dub a través del sello Ariwa. Estamos ante un artista total que no sólo ha destacado en labores técnicas y de mecenazgo, sino que también ha redefinido los límites del dub con los discos de la serie Dub Me Crazy, sin duda alguna una de las piedras angulares de este interesantísimo e influyente género jamaicano. Todavía hoy, Mad Profesor sigue siendo una referencia ineludible cuando hablamos de ritmos narcóticos y brumas herbáceas. Su sesión en Monegros Desert Festival es un must para los seguidores de la electrónica con raíces y bajos gordísimos.

Tras tantos años sigues siendo una pieza fundamental en el universo de la electrónica y especialmente en el terreno del dub y el reggae. ¿Te ha costado mucho mantenerte?
No creo que sea una cuestión de que cueste mucho o no. Se trata de tener constancia. Mira, yo adoro la música en todas sus facetas y no me imagino haciendo otra cosa. Esa constante exploración me ha permitido ser constante y no bajar los brazos. Lo más importante de todo, más que el seguir siendo conocido, es el respeto, y te puedo asegurar que estoy muy contento porque eso lo tengo ganado desde hace tiempo.

¿Qué opinas sobre el auge de los sonidos negros, especialmente del hip hop en Inglaterra y en toda Europa?
Bueno, yo diría que en Inglaterra, contra lo que muchos piensan, lo que realmente está subiendo es el RnB. Las melodías son la clave, pero a mí quizás me atraen más las producciones. En cuanto al hip hop, lo veo como algo natural. Cada época tiene su música. Tuvimos el punk, el pop, el techno. ahora es el turno del rap. No es más que un ciclo que por supuesto tendrá un final.

Eres uno de los artistas más influyentes que hay en tu campo. Un maestro indiscutible del dub y una referencia en la producción del reggae. Pero suponemos que tú también debes de tener tus propias influencias. ¿Lee Scratch Perry es la mayor de todas?
Sin duda alguna, Lee Scratch Perry es uno de los nombres que más influencia han tenido en mi forma de componer y tratar los sonidos. Joe Gibas y Errol Thompson también me han influenciado enormemente. King Tubby también es una gran influencia para mí. Siempre me ha atraído más el plano técnico que el estrictamente musical. Otra de mis grandes influencias es el sonido Motown y la forma en que evolucionó. El sonido Philadelphia es interesantísimo también.

Aunque mucha gente piense lo contrario, siempre te ha gustado viajar. ¿Cómo recibe la gente tu sonido fuera de Inglaterra?
Me encanta conocer gente nueva y de distintas culturas, ver cómo funcionan socialmente. Cada lugar tiene sus propias vibraciones. Fíjate en Holanda, por poner un ejemplo. No hace mucho estuve en Rotterdam y me di cuenta de que, a pesar de que el público disfrutaba, no había reacción ante nuestra música. Estaba tocando y me preguntaba, ¿les estará horrorizando mi música? Pero después del show, venían a decirme que les había gustado mucho el show. Supongo que como hay un fácil acceso a las drogas, iban todos colocados. No se movían. ¡No aplaudían!

Ariwa se ha convertido en un clásico. Dinos qué significa esta palabra y si pensabas llegar tan lejos cuando fundaste este imperio.
Sí, bueno, la palabra no tiene ningún trasfondo sexual, ni nada de eso. Significa comunicación, así de sencillo. Cuando trabajaba en una pequeña compañía electrónica con algunos colegas de Nigeria, alguien sacó el nombre Ariwa. Tenía como unos veinte años, y en ese momento me pareció simple y sencillo. Pero debo confesar que al principio no pensaba en montar un sello discográfico, no me esperaba llegar a esto. La verdad es que quería formar una compañía de productos electrónicos. Fabricaba todo tipo de aparatos electrónicos, incluso creé una maquinita que te permitía escuchar lo que pasaba en la habitación de al lado. Puse hasta un anuncio en el periódico para venderlo, el lema era "escucharás hasta la última palabra".

¿Cómo has visto durante el paso de los años los cambios que se han producido en el público aficionado a la música dub? Es sin duda alguna, y en contra de lo que muchos creen, un público muy heterogéneo y multicultural.
Cuando surgió la música dub, su público estaba formado básicamente por seguidores del reggae, gente negra. Cuando King Tubby se hizo popular, el dub estaba presente en todos los discos que salían, hablamos de los años 75 al 78. Después, yo comencé a meterme en este rollo, el dub todavía no había despegado por sí mismo y el público era una mezcla, 50% negros y 50% blancos. En los años 90, cuando la siguiente generación entro en juego, los blancos comenzaron a hacer dub. Cada vez había más blancos metidos en el rollo del dub y la música de raíces, y como también estaba el dancehall, muchos negros se pasaron al dancehall y ahí es donde estamos ahora.

Cuenta la leyenda que a mediados de los 80, tuviste que abandonar tu estudio en el barrio de Pekham porque perdiste muchos clientes que no se atrevían a meterse en una zona tan conflictiva. ¿Es eso cierto?
Completamente cierto. Estamos hablando de los años 85-86. Mi estudio en Pekcham era más barato que el anterior y tenía más espacio, pero eso sí, estaba situado en un barrio muy peligroso de Londres. No es broma. Era como si fueras a Compton en Los Angeles o algo así. De modo que perdí a casi todos mis mejores clientes, porque simplemente no se atrevían a visitar una zona tan conflictiva y peligrosa. Llegó un momento en que el estudio comenzó a fallar y ya no pude soportarlo más. Así que tomé la decisión de comenzar de nuevo en otro sitio y formé mi estudio en Whitehorse Lane y allí seguimos.

Antes de terminar nos gustaría preguntarte por uno de tus proyectos más sonados y celebrados hasta la fecha, la relectura en clave dub que hiciste del "Protection" de Massive Attack. ¿Cómo surgió esa historia?
Bueno, ellos eran fans de mi trabajo, así que me llamaron varias veces para que les hiciera una remezcla. Sí, al principio sólo era un remix del single y tuve que hacer un hueco en mi agenda para poder hacerla. Pero cuando la oyeron les gustó tanto que me propusieron remezclar todo el disco desde mi propia visión, sin ninguna interferencia. Es algo que muy poca gente habría hecho. Confiaron en mí. Fue un trabajo que me ha dado mucha fama y al que le estoy agradecido.

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