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DJ
Spooky: el filósofo
En el mundo de la electrónica no todo son
bombos, platillos y chicas go-go de alta pechuga. También
hay un mundo oculto ahí abajo en el que operan suicidas del
ritmo, adictos a la experimentación y teóricos varios. Aunque
no lo parezca, la electrónica es un terreno abonado a la reflexión
filosófica, y si no que se lo digan a DJ Spooky, el creador
de la etiqueta Illbient. Paul D. Miller es como el Miguel
Ángel de la electrónica moderna. Ha hecho exposiciones de
arte conceptual, ha escrito libros teóricos sobre música y
filosofía -el más reciente, "Rhythm science", un ensayo teórico
sobre qué es la música hoy y qué comunica-, y también es conocido
allende sus americanas fronteras por su seudónimo DJ Spooky
-Pinchadiscos Aterrador-, nombre bajo el que trata de redefinir
las fronteras del downtempo a golpe de frecuencias molestas,
rítmicas pasadas de morfina, bajos de pezuña y samples imposibles.
Ya se le vio hace unos años en el Sónar y los que estuvieron
allí aseguran que el set del artista de Brooklyn fue uno de
los mejores de la historia del festival barcelonés. Spooky
es una bestia de las letras y el pensamiento que gusta de
convertir una simple sesión en un acto de brainstorming de
los que le dejan a uno con los ojos en blanco. No cabe duda
de que su visita a Monegros Desert Festival deja a las claras
el afán aperturista de un festival para el que la experimentación
también existe. Y es que una Roland también te puede convertir
en un culturetas, ¿qué te habías creído?
En el libro "Last Night a DJ Saved my Life", Frank Broughton
dice que un DJ debería hacer bailar a la gente, y si no consigue
eso ni es DJ ni es nada. En tu opinión, tú que eres un DJ
experimental, ¿hasta que punto es eso cierto?
Dios, Frank Broughton otra vez. Dejemos las cosas claras:
Frank Broughton es un escritor mediocre cuya visión de la
cultura del DJ es una gilipollez algunas veces y una sarta
de comentarios racistas algunas otras. Para él, todos los
negros deberían estar aporreando tambores en África en una
danza a lo 'sí, bwana'. Es curioso. Yo hago ambient, ruidismo
o lo que sea, y los críticos blancos enseguida se echan las
manos a la cabeza, mientras que Aphex Twin o Mixmaster Morris
pueden pinchar ambient o downtempo sin que nadie diga nada.
No me interesan en absoluto las opiniones de este tipo.
Veo que no le tienes mucha simpatía a ese libro sobre
DJs, "Last Night a DJ Saved my LIfe". ¿Por qué?
Es ridículo, es como ser juzgado por alguien por el que no
sientes ningún respeto. El libro de Frank Broughton es una
soberana mierda, una obra repleta de ideas de mierda sobre
los DJs, diría que está escrito desde el punto de vista de
un miserable consumidor de tendencias. No se trata de seguir
las modas sin chistar, se trata de poder decidir por ti mismo.
En ese sentido, ¿qué características definen al buen DJ?
No hay. Quiero decir que no hay reglas sobre lo que debería
hacer un DJ, la gente pone música porque le gusta. Se supone
que los DJs están mejor informados sobre el estado musical
que los oyentes, y la gente va a verlos para estar al día
y descubrir cosas nuevas. Si un estilo de música (noise, gabber,
el que sea) es popular, eso significa que hay gente metida
en ese rollo. Y da igual cómo se lo tomen algunos criticuchos
trasnochados. ¿Mi música no vende? Así sea. Si a la gente
no le gusta, eso sería el fin. El mercado es el juez más implacable,
mejor nos olvidamos de esos críticos de tercera división.
Una de tus frases más famosas es que con dos discos, uno
puede recrear el universo. ¿Qué querías decir exactamente
con eso?
Mira, hay tantas perspectivas distintas sobre lo que está
pasando… Supongo que es una especie de multiverso, no existe
una sola forma de entender la música, la única constante es
el cambio. Ahora, gran parte de la música que oímos se elabora
con las mismas máquinas, casi en las mismas condiciones de
estudio. Eso afectará a la forma de trabajar en el estudio
y eso industrializará el sonido. En líneas generales es como
Starbucks, en cuanto ves uno, comienzan a aparecer otros muchos
a tu alrededor. En cuanto el sonido de estandariza, la gente
tiene la sensación de que esas son las directrices a seguir.
La frase era un homenaje a gente como Heráclito o Frantz Fanon,
gente que entiende la cultura como un sistema dinámico en
constante movimiento.
Tú mismo inventaste la palabra illbient para definir esa
amalgama de sonidos callejeros, frecuencias graves y bajos
gordos. Háblanos de cómo sacaste una etiqueta como ésta.
Bueno, lo de Illbient lo saqué de un disco de Nas llamado
"Illmatic". Básicamente, el nombre lo saqué para jugar con
el lenguaje y de lo que pensamos de los sonidos que usamos
en la cultura del mix. Un artículo en The Wire le atribuía
este término a DJ Olive, pero se equivocaba, fui yo quien
lo inventó. El Illbient se refiere a todas las cosas, una
suerte de texto abierto en el que las ideas y la cultura es
panhumanista. Es como el hip hop o el electro, que en su momento
saltaron el charco y han vuelto a los USA totalmente mutados.
En ese sentido, la tradición me ubica en el mismo lugar que
Steve Reich, Afrika Bambaataa o Coldcut. Al final, de todos
modos, lo importante es que la música en cuestión haga pensar
al oyente.
Hablanos de tus ídolos. ¿En qué personajes te has fijado
para forjar tu carrera musical?
Para mí, pinchar es respetar las fuentes de las que has sacado
los ritmos. Y los compositores en los que yo me fijo son Steve
Reich, Pauline Oliveros, Philipp Glass, Olly Wilson, Wagner,
John Cage, Sun Ra, Ravi Shankar, Toru Takemitsu, Kurt Weill,
Duke Ellington, Iannis Xenakis, etc. Son gente que en su momento
decidieron experimentar con el medio con el que trabajaban.
No me gustan los tipos que siguen las normas establecidas,
eso me aburre. Los que han innovado con el sonido son mis
héroes. Se trata de gente que dio un paso más y tomó riesgos
para dar con algo nuevo, para olvidarse de una vez de la norma
establecida y buscar más allá de los límites. Estos tipos
son mis héroes, porque todo el mundo necesita héroes, ¿verdad?
¿Cómo ves el pervertimiento que han hecho los medios de
la música electrónica? Para muchos este tipo de música es
música de baile para clubs y para de contar. ¿Te molesta ese
tópico?
La música para clubs no es más que lo que la gente quiere
que sea, pero la verdad es que este tipo de disquisiciones
no me interesan mucho. No creo que a los artistas les interese
lo más mínimo la forma en que la prensa percibe su trabajo.
Lo mejor que puedes hacer es centrarte en tu trabajo, todo
lo demás es accesorio. Cuando pienso en la forma en que Reich
trasladó el minimalismo, que ya estaba vigente en algunas
obras de arte previas a los sesenta, al campo de la música
me doy cuenta de que hay artistas que han conseguido encontrar
una forma de moverse entre sus medios y los medios de comunicación.
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