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Howie B: papá trip hop
Howie B ha sido uno de los productores más influyentes, innovadores y frescos de los últimos diez años. Los números no engañan: el tipo ha conseguido trabajar con Björk, Brian Eno y durante un tiempo fue el DJ de la gira de U2 a petición del propio Bono. Después de semejante ducha de popularidad, el bueno de Howie se encerró en su estudio para seguir haciendo lo que mejor sabe: música extraña, etérea y sin barreras. Sus discos son el vivo ejemplo de que su mente no se contenta con una etiqueta o una categoría: todo vale en el acerbo musical de este culo inquieto que ha probado las mieles del trip hop, del jazz electrónico, el hip hop abstracto, el post-rock e incluso la experimentación electrónica. A los platos, Howie B sabe cómo atar en corto a la pista de baile adaptándose al ambiente cual camaleón. Si con U2 llegó a pinchar ante muchedumbres de decenas de miles de personas, Howie B también ha sabido forjarse la reputación de avezado e intuitivo chill-out master. El escocés es una auténtica esponja –lo chupa todo– y su colección de vinilos da auténtico pánico. Así pues, nadie como él para oficiar un set en la zona más tranquila y reposada del festival de Monegros. Sus habilidades en la mezcla y su facilidad para elegir el mejor downtempo le convierten en el arma más efectiva para dejar que las piernas descansen y la mente se relaje de tanto bombo. Después de un largo silencio, Howard Bernstein vuelve por la puerta grande. Pasaremos lista y castigaremos con dolor y sufrimiento a los que falten.
Tus producciones son realmente curiosas e imprevisibles. Uno no sabe a qué atenerse en cada nuevo trabajo que editas. Explícanos qué es lo que pretendes conseguir realmente cuando produces un tema…
Es algo muy personal y que siempre he creído que debe guiarse por el instinto de cada uno. Si el instinto te dice que tienes que ir en una dirección a sabiendas de que a la gente puede sorprenderle o disgustarle, eso es lo que debes hacer, porque si cedes ante las presiones te acabas sintiendo mal contigo mismo. Por eso siempre he seguido unas pautas tan personales y cambiantes. Lo que siempre hago cuando produzco es llevar hasta los oídos de los oyentes mi música. Se trata básicamente de expresarme sin tapujos, sin métodos.
Eres un hombre polifacético. Te podemos encontrar en un estudio produciendo y también te podemos ver en las cabinas dándolo todo. Nos gustaría saber qué faceta disfrutas más y que posibles diferencias ves en tu forma de pinchar y producir.
Para mí pinchar y producir son dos actividades muy parecidas. Básicamente tienes que saber de música. Eso es lo que ambas disciplinas son para mí: se trata de amar la música y hacer lo que puedas para disfrutarla. Si puedo trabajar con otra gente, con músicos, pues perfecto, es una forma más de expresar mi amor por la música. No sé, por una parte es algo pasivo, pero por la otra es algo activo. Ir al estudio, componer, pensar en mi música.. Todo eso tiene el mismo origen que la pulsión de querer ser DJ. Son dos caras de una misma moneda.
¿Qué elementos tomas como base para producir y también para pinchar? ¿Te vale cualquier cosa para empezar?
Tú lo has dicho, cualquier cosa vale, esa es la verdad. Cuando estoy pinchando me dejo guiar por los impulsos eléctricos, dejo que me lleven donde sea. Cuando me meto en un estudio me dejo llevar por las mismas sensaciones. No tengo intención alguna de dirigirme a alguna parte en concreto, lo que me interesa es tener el potencial para ir a todos lados. Y ese potencial puedes encontrarlo en un simple disco de música rusa o en un coro gregoriano. Esta forma de entender la música y mi trabajo se hace extensiva a cualquier cosa que hago. Se trata de no hacer caso a las reglas y ser todo lo libre que uno pueda ser.
Siempre has destacado por ser un tipo cambiante. Tus discos no suelen repetirse, se trata de una constante en tu trabajo. ¿Por qué este afán por probar siempre cosas nuevas, por abarcar todo tipos de sonidos?
Para mí, repetir esquemas no tiene ningún sentido. ¿Qué gracia tiene grabar una canción que ya se ha hecho? Pues es lo mismo, si hago algo nuevo quiero que ese algo tenga mi firma, sea un reto para mi capacidad creativa. Tienes que hacer las cosas tuyas, tienes que demostrar a la gente que sigues avanzado y eso pasa por darle tu toque y aportar tu firma a todo lo que haces.
¿Aplicas esta filosofía también a las muchas remezclas que has hecho durante tu carrera?
Sin lugar a dudas. Esto es como cuando vas a ver un cuadro. Lo miras y no acabas de entrar en él hasta que te imaginas a ti mismo pintándolo o terminándolo de pintar. Es entonces cuando el arte se convierte en algo tuyo, cuando se produce una conexión de tu interior con los que estás mirando o escuchando. Si me presentan un remix lo miro como si fuera un cuadro y me veo obligado a ponerle mi firma, me veo obligado a hacerlo completamente distinto. Es algo único que al pasar por mi visión del mundo debe convertirse en algo todavía más único.
¿Cómo te ha afectado el hecho de trabajar con una leyenda de la categoría de Brian Eno? ¿En qué medida te ha influenciado un personaje de esta entalladura?
No diría que me ha cambiado la forma de componer y entender la música, eso sería demasiado. Trabajar con él ha sido una experiencia increíble y también agotadora. Lo que te puedo asegurar es que trabajar con él me ha permitido reírme como un loco, pero más que eso no sabría qué decirte. Cada vez que entrábamos en el estudio y comíamos juntos nos lo pasábamos muy pero que muy bien. Lo que más me sorprendió fue su tenacidad. El tipo sigue manteniendo una disciplina y sigue apasionado con su trabajo. No te miento si te digo que se levantaba cada día a las seis de la mañana para ir al estudio.
Nos han soplado por ahí que uno de tus vicios más adictivos son los vinilos. Podrías estarte todo un día buscando en las cubetas. ¿Cuántos vinilos tienes y dónde diablos los guardas?
Vaya, vaya, ya veo que teneis buenos informadores… Pues sí, no puedo evitarlo, cada vez que viajo o incluso en mi propia ciudad de residencia no hay un solo día que pase en que no compre vinilos. Es una locura, no puedo evitarlo, me supera. Ahora mismo tendré una colección de unos 40.000 discos o quizás algo más. La mayoría de ellos los guardo en un almacén que tengo en Camden, también tengo unos cuantos en el estudio y también en casa. He llegado a pagar ochenta libras por un vinilo de la serie ‘Kung Fu’, un disco maravilloso. En fin, soy un adicto, es cierto… Otro vinilo que recuerdo con especial cariño es un 10” con la narración de ‘El Principito’.
Has tenido momentos de gran éxito como cuando trabajaste con Björk o cuando U2 decidieron designarte como el DJ telonero de su gira. Parece que ahora estás un poco en la sombra. ¿Qué nos puedes decir de haber trabajado con estrellas del pop?
Bueno, para mí no son exactamente estrellas del pop, porque todos se han comportado muy bien conmigo. No puedo decirte mucho más porque todo el mundo me pregunta por ellos para saber cotilleos y, la verdad, yo no soy de esa forma. Tanto Björk como Bono son cojonudos y volvería a trabajar con ellos.
Lo que sí es cierto es que has tocado en estadios con 12.000 personas delante y también has pinchado en clubs ante 100 personas. ¿Cómo se acusa ese salto? ¿Hay mucha diferencia?
Bueno, 12.000 son pocas. Estuve con U2 en Italia ¡y había 165.000 personas! Fue algo increíble, hasta los propios U2 estaban flipando. Como decías, cuando estás delante de tanta gente lo que no pretendes es hacerlos saltar y bailar a todos. Lo que quieres es crear una atmósfera y conseguir que todos se sientan a gusto. Por otra parte, esto no pasa en los clubs. Cuando pincho en un club quiero que la gente se lo pase bien pero que lo haga a través del baile.
La crítica fue benévola contigo cuando comenzaste a darte a conocer, pero uno tiene la sensación de que se esperaba algo de ti que al final no ofreciste. Es decir, que las críticas de tus últimos trabajos no han sido buenas… ¿Te preocupa lo que pueda decir la prensa musical?
Qué va. Cuando leo las críticas que me ponen a parir lo que hago es reírme: tienes que tener en cuenta que el argumento de un periodista nada tiene que ver con las sensaciones y el feeling que pueda transmitir una canción, nada tiene que ver con la forma de expresarse de uno. La crítica está muy alejada de la esencia de la música, nada tiene que ver con la creatividad. El arte no es una ciencia, esa algo que está en el interior de todo el mundo. Si decido expresarme de algún modo, ¿por qué tengo que aguantar que alguien me diga que no estoy haciendo lo correcto? ¡Eso es fascismo!
¿Qué te han contado de el festival de Monegros? ¿Estás ilusionado por ir?
Lo poco que me han contado ya me parece muy intrigante y emocionante. Soy una persona que ha pinchado delante de miles de personas, en lugares pequeños, en sitios raros… Estoy curado de espantos, vamos. De todos modos, la idea de estar en un lugar apartado del mundo, pero al lado de la civilización, en pleno desierto ya me parece sensacional. Tengo ganas de estar allí.
¿Cómo será tu sesión?
Será una sesión completamente Howie B. Como he dicho antes, lo mío no es un set de techno house, hard techno, etcétera. Mi música se escucha primero y luego se puede bailar, pero es mucho más contemplativa y relajante. No puedo deciros qué habrá en mi maleta porque no lo decidiré hasta horas antes de coger el avión, pero seguro que se adaptara perfectamente al chill out.
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