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La discografía de Photek
Rupert Parkes es para muchos una de las
figuras más emblemáticas y talentosas que dio
la escena drum’n’bass en su época de máximo
apogeo, es decir, a mediados de los 90. Los elogios no son
baladí. El nombre de Photek sigue bordado en hilo de
oro en las páginas de la historia de este sonido gracias
a una concepción del género renovadora, desafiante
y necesaria. Lo cierto es que con un primer álbum que
todavía hoy se considera una obra de culto, hablamos
del increíble “Modus Operandi”, Photek
le dio una sacudida a los cimientos del drum’n’bass
a golpe de mininalismo y ayudándose de secuencias rítmicas
imposibles y mucho más complejas que el clásico
ritmo al que nos tenía acostumbrados el jungle. Lejos
de querer fabricar el hit rápido, Photek prefiere encerrarse
en la disciplina del estudio y trabajar horas y horas con
el ordenador en busca de sonidos y patrones percusivos mucho
más evolucionados de lo normal. Desde ese debut demoledor,
sus viajes por el drum’n’bass se celebran con
vítores tanto entre la prensa como entre el público.
Pero sus virtudes en el estudio no pasan desapercibidas para
la industria del cine. Después de casarse con una directora
de cine alemana, Parkes se mudó a Los Ángeles,
y ahí ha comenzado a ser requerido para trabajar en
la banda sonora de películas como “El Dorado”
o “Matrix”. Desde ahí, sus trabajos en
formato LP han comenzado a decantarse por otros estilos. Parece
que el Photek más cercano a la actualidad se decide
por otros ritmos como el house en una época en que
el drum’n’bass ha agotado ya su capacidad de sorpresa.
Quizás por eso todo el mundo espera que lo insinuado
en los últimos maxis del artista –parece que
volvemos a la polirritmia jungle- se convierta en una realidad
en un futuro muy próximo. Y eso no es otra cosa que
el retorno de Parkes a una disciplina sonora que le observa
como el profeta de su resurgir: sí, el drum’n’bass
le necesita más que nunca. Veamos el por qué
a través de sus mejores obras.
Studio Pressure: “Relics”,
12” (Certificate 18, 1994)
Cuidado, este uno de los primeros trabajos de Rupert Parkes,
pero no hay que buscarlo bajo el alias de Photek. “Relics”
fue editado con el nombre de Studio Pressure, en una época
en la que el drum’n’bass ya estaba tomando forma
y nuestro hombre se codeaba con vacas sagradas del género
emergente como Goldie, LTJ Bukem o Grooverider. Lo importante
de todos modos, es que ya se pueden rastrear las características
principales del sonido photekiano: bajos duros, programaciones
complejas y sonidos espaciales, a veces en busca de la luz
y casi siempre logrando la máxima oscuridad. Grande.
Photek: “The seven samurai”,
12” (Photek Recordings, 1995)
La primera piedra de toque de Rupert Parkes deja claro por
dónde van los tiros. Al británico le chifla
la percusión japonesa, que no duda en mezclar con desarrollos
rítmicos aprehendidos del drum’n’bass y
unos toques de funk de lo más trepidantes. El resultado
es una pieza de orfebrería para la que no han pasado
los años. Uno de los clásicos más incunables
de la golden era del drum’n’bass. En la cara B,
“Complex” está a la altura de las circunstancias.
Photek: “U.F.O. / Rings around
Saturn”, 12” (Photek Recordings,
1995)
El tono dramático, casi intrigante con el que comienza
“U.F.O.” es revelador: Photek no se anda con chiquitas
y gusta de explorar ambientes tensos y retorcidos, algo que
le va que ni pintado a este trallazo de drum’n’bass
oscuro, atmosférico e intrincado. Pero si queréis
atmósfera, acudid a la cara B. Con “Rings around
Saturn”, Parkes vuelve a dejar claro que es un maestro
a la hora de darle al drum’n’bass una inercia
cinemática. Pura atmósfera para amantes del
género.
Photek: “Risc vs reward”
(Astralwerks, 1997)
Magnífico CD estadounidense que tiene a bien juntar
en un mismo pack los que posiblemente son los dos mejores
singles de la carrera de Photek. Hablamos de “The hidden
camera” y “Ni Ten Ichi Ryu”. El primero
es un clásico del drum’n’bass conspiracionista,
algo que se le da muy bien a Parkes. Ambientación de
suspense, polirritmias enrevesadas, bajos ondulantes y esa
mala leche necesaria para convertirse en un clásico
instantáneo. Lo mismo podemos decir del gigantesco
“Ni Ten Ichi Ryu”, seguramente uno de los cinco
mejores temas de la historia del drum’n’bass.
Con la filosofía y la percusión japonesa en
mente, Photek elabora un trip rítmico de primer orden
sin apenas adornos, con una desnudez y precisión aterradoras.
Brutal, incómodo y sencillamente genial.
Photek: “Modus operandi”
(Virgin, 1997)
Para muchos, el mejor disco de drum’n’bass que
se ha grabado jamás. Razones no le faltan al artefacto.
“Modus operandi” es un viaje memorable por el
lado más intrigante y sinuoso de este género.
Rupert Parkes se descubre como un programador superdotado,
un genio de las máquinas que parecen estar a su entero
servicio y disfrute cuando se trata de estructurar las secuencias
rítmicas. Tonos espaciales, vomitonas atmosféricas,
guiños jazzies, una frialdad que asusta… Si no
tienes “Modus operandi” en tus estanterías
deberías salir a la calle y comenzar a buscarlo cuanto
antes: más que un clásico, este LP es una maldita
leyenda.
Photek: “Form & function”
(Virgin, 98)
Los coleccionistas quizás no necesiten este
disco, pero sí todos aquellos que no suelen comprar
vinilo. “Form & function” es la oportunidad
perfecta para atesorar los mejores maxis de nuestro hombre.
Y es que este CD recopila todos los sencillos que Rupert Parkes
había editado hasta la fecha en Photek Recordings.
No faltan “Seven samurai”, “U.F.O.”,
“Rings around Saturn” o “The water margin”.
Atención a las remezclas de Phesay, Doc Scott y Digital:
brutales.
Special Forces: “Something else…
The bleeps tune”, 12” (Photek
Recordings, 1999)
Ojito, porque Rupert Parkes también opera bajo distintos
alias y uno de ellos es Special Forces, nombre con el que
grabó este soberbio maxi. La receta es más o
menos parecida a la de Photek, pero esta vez las atmósferas
se han radicalizado, los bajos suenan más melódicos
y el tono es más reflexivo. Una maravilla que rescata
a la vez la memoria del viejo drum’n’bass a la
vez que la del techno de principios de los noventa. Nostalgia
consistente.
Photek: “Solaris”
(Virgin, 2000)
Adiós drum’n’bass, hola house. Adiós
brutalidad, hola delicadeza. Rupert Parkes se olvidas del
drum’n’bass, un género que parece haber
alcanzado un punto muerto, y reivindica el house, otro de
sus géneros predilectos. Y lo que tenemos entre manos
es un tratado de house con guiños constantes a Chicago
y a los clásicos del género, una obra referencial
esquiva con la masa que con el tiempo ha ganado muchísimos
enteros. Una pena que los fans más acérrimos
de su etapa drum’n’bass se acordaran de toda su
familia. Los genios son así.
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