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La discografía de Plaid
A pesar de que surgió como un proyecto
paralelo a los llorados y venerados The Black Dog, Plaid ha
terminado enterrando al padre para usurparle el puesto. Lo
cierto es que a pesar de que muchos aseguraron que de las
cenizas del Perro Negro, quizá el grupo de intelligent
techno más de culto de la historia, no podía
surgir nada bueno, Plaid ha conseguido afianzarse con el paso
del timpo como uno de los grupos de música electrónica
más celebrados e importantes de la última década.
La constancia ha llevado a Andy Turner y Ed Handley a ocupar
un puesto de auténtico privilegio en la escena IDM,
aunque ellos aseguren no pertenecer a ella. Y no lo dicen
por pose. La verdad es que el universo de Plaid se pliega
sobre sí mismo y no deja lugar a las categorizaciones
ni se identifica con un género en concreto. Sí,
pueden presentar las formas de lo que conocemos como IDM,
pero su riqueza de recursos y sus imprevisibles influencias
les llevan a terrenos que hasta su aparición parecían
vetados para este género. Con una relación discográfica
nutrida de grandes títulos y las reverencias más
vistosas de la crítica especializada, el dúo
británico es en estos momentos uno de los referentes
más longevos y rentables de la escudería Warp:
sus exploraciones por el lado más melódico de
la electrónica experimental y esa fusión imposible
de pop, techno inteligente, electro e IDM se han convertido
en un distintivo personal e intransferible. Paso a paso, disco
a disco, Turner y Handley siguen expandiendo un atractivo
y riquísimo universo de electrónica inteligente.
Si el pop tiene futuro, no os quepa duda de que Plaid hace
tiempo que nos los está mostrando. Próxima parada:
Monegros. Estas son las claves de la profecía.
Plaid & Mind Over Rhythm: “Mind
Over Rhythym meets the men from Plaid on the planet Luv”
(Rumble, 1995)
La electrónica expresando su poder de fascinación
a pleno rendimiento. No se puede esperar menos de un choque
de titanes como el que propone este LP. Ni más ni menos
que Mind Over Rhythm y Plaid mano a mano en un viaje hipnótico
y fascinante por las laderas más escarpadas del intelligent
–en esa época le llamábamos así.
Y los resultados huelen a clásico irrebatible. Una
década después, los ritmos espaciales y el paisajismo
ensoñador de este trabajo siguen brillando como el
primer día. Melodías alienígenas, amagos
de pop futurista, pulsiones rítmicas complejas…
Un auténtico muestrario de cómo debería
ser la electrónica inteligente y hacia donde tendría
que estar dirigida. Abrumador.
Plaid: “Not for threes”
(Warp, 1997)
Los fans de la formación británica siempre dirán
que éste es uno de los mejores discos que ha grabado
Plaid. Razones no les faltan. “Not for threes”
salió en el momento adecuado -en plena efervescencia
intelligent techno, o quizá en su último momento
de gloria- y en el lugar adecuado –ni más ni
menos que un estreno por todo lo alto en Warp-, y la verdad
es que triunfó de forma rutilante. Si hasta ese momento
Plaid era un nombre de culto en los círculos más
freakies de la electrónica paisajista, gracias a “Not
for threes” el dúo consiguió dar el salto
cuantitativo que le llevó hasta el Olimpo del género.
El disco es deslumbrante de principio a fin. Turner y Handley
le dan un toque más cenagoso y oscuro a su sonido y
consiguen facturar un cancionero casi perfecto que toma las
bases del IDM para llevarlas a un territorio melódico
que hasta ese momento pocos se habían atrevido a cruzar.
Plaid no tiene reparos en darle un aire pop a sus experimentos
y se acompaña para ello de las voces de Nicolette y,
tachán, la mismísima Björk. Un clásico
de tomo y lomo.
Plaid: “Rest proof clockwork”
(Warp, 99)
Otro clasicazo del tamaño de un rascacielos. “Rest
proof clockwork” es el segundo gran clásico del
dúo británico. Pocos álbumes de IDM puede
competir con esta maravilla elaborada en un estado de inspiración
mayúsculo. El difícil segundo álbum fue
coser y cantar para una formación que pasaba, sin lugar
a dudas, por su mejor momento. No hay desperdicio en este
viaje fascinante que aúna melodía y electrónica
nostálgica con la inmediatez del pop y la profundidad
del dub. Plaid consiguen crear todo un mundo en cada canción.
No hay dos cortes iguales, no hay una línea definida
en cuanto a géneros, pero el disco destila una personalidad
propia que hace del sonido Plaid algo completamente identificable
e intransferible. No se nos ocurren mejores elogios para definir
una de las obras capitales de la música electrónica
de los noventa.
Plaid: “Trainer”
(Warp, 2000)
Magnífico doble CD del todo necesario para los que
siempre han querido tener acceso a los temas perdidos de Plaid
y no han podido porque a) no están dispuestos a pagar
120 euros en una subasta de Ebay por referencias descatalogadas
o b) hace eones que dejaron de comprar vinilo y no bajan del
formato CD. Para esta inmensa mayoría, este artefacto
es un bálsamo de incalculable valor. Ni más
ni menos que los maxis primerizos de Plaid bajo seudónimos
como Tura, Atypic, Balil y el preciadísimo “Mbuki
mvuki”, un LP de tirada limitadísima cuya edición
original se paga en estos momentos como si fuera un Van Gogh
auténtico. Se nota la influencia de The Black Dog y
los tonos y texturas nos remiten de forma más clara
a esa época ya remota que a los Plaid actuales. Un
ítem necesario e inabarcable en una sola escucha.
Plaid: “Double figure” (Warp,
2001)
Era difícil mantener el ritmo de sus anteriores trabajos,
pero lo cierto es que Plaid se las arreglaron para convertir
su tercer disco en una obra más que digna y disfrutable.
“Double figure” es el paso más coherente
en la evolución sonora de Turner y Handley. Ya no hay
una sola canción que se parezca a otra. Plaid siguen
empeñados en convertir cada corte en una fuente de
sensaciones unitaria, en un universo cerrado incompatible
con las otras canciones, pero coherente en el conjunto del
disco. La producción es cada vez más deslumbrante.
El dúo sabe exprimir todas las posibilidades del estudio
y complica cada vez más sus producciones aumentando
además el poso pop. IDM de lujo para los que buscan
algo más que una simple etiqueta.
Plaid: “Spokes” (Warp,
2003)
A diferencia de anteriores trabajos, la última referencia
en formato LP de Plaid exige algo más de trabajo al
oyente. Esta vez las melodías no son tan evidentes
e invitan a la exploración. Los temas tienen que desgranarse,
estudiarse a fondo y solo después de varias escuchas
descubriremos las joyas que esconde este magnífico
disco. Las técnicas de producción de Plaid ya
se han refinado hasta límites insospechados. Todos
los temas son pequeñas obras de arte, construcciones
de encaje de bolillos en las que el IDM se funde con toda
suerte de estilo dando a luz un universo tan especial como
fascinante. Hipnótico y difícil, entres los
ropajes “Spokes “esconde auténticas sorpresas.
Plaid en estado puro, renovándose, avanzando, ganando
la batalla…
Plaid: “Parts in the post
(remixes)” (Peacefrog,
2003)
Otro regalo para coleccionistas. Si bien la obra en CD de
Plaid es concisa y fácil de localizar, sus maxis en
vinilo y, más concretamente, los numerosos remixes
que han hecho para gente tan importante como Björk (“All
is full of love”), Grandmaster Flash, Nicolette, UNKLE,
Goldfrapp o Herbert, u otra más desconocida como Gregory
Fleckner Quintet o Tao, son auténticas piezas de coleccionista
que llevan de cabeza a los aficionados del sonido Warp. Este
doble CD, sin embargo, hace el trabajo sucio a toda aquella
gente que no tiene tiempo de ponerse a rastrear vinilo y recoge
las mejores reconstrucciones de obra ajena hechas por unos
Plaid que no parecen bajar nunca su estado de forma. Unos
clásicos como la copa de un pino.
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