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DJ Rush: el sonido de la velocidad

DJ Rush, la pantera negra del schranz, el conquistador, el nuevo César de los ritmos más salvajes, sigue en plena forma y en la cumbre. Con una experiencia cada vez más dilatada, el tren de mercancías de Chicago se ha convertido en la figura más aclamada de lo que se ha catalogado como schranz, un género que cada vez tiene más adeptos en todo el mundo y que se ha convertido en la variante más extrema y radical del hard techno. Pero Rush no sólo sabe pinchar como el mismísimo diablo. También posee un directo espectacular con el que nos ha prodigado mucho y que pocos afortunados han podido ver en todo su esplendor, algunos vosotros mismos, que pudísteis asistir en primicia española a su show a medias con DJ Bold el pasado mes de septiembre en el aniversario de Florida135. El mismo directo que nos regalará en Monegros Desert Festival y que a buen seguro os hará disfrutar a todos como a niños pequeños. Gritos, máquinas, camisas blancas, pintura en la cara y ritmo en la sangre. El sonido de la velocidad techno. La furia negra vuelve para bañarse en los aplausos del público que más le quiere del mundo. En Monegros. Rush nunca falla.

Todavía tenemos grabada en la mente el live que hiciste en Florida 135 para el 64 aniversario del club. Sabemos que lo repetirás en Monegros… Háblanos sobre cómo fue la experiencia.
Bueno, aquello fue la bomba. Recuerdo que estaba un poco nervioso, quería que todo saliera bien, ¿sabes? La gente de Florida 135 siempre ha sido muy buena conmigo, me ha tratado con mucho respeto y admiración, y no quería decepcionar a un público que me conoce tan bien. Los recuerdos que tengo son muy positivos. El espectáculo salió tal y como tenía planeado, el público se volvió loco y la noche fue muy, pero que muy intensa… Pienso repetir un live como ese en Monegros, y espero que a la gente le guste lo que tengo que ofrecer. También estará mi colega Bold en las máquinas, sin él sería imposible sacar un live como éste adelante.

Hay rumores que dicen que actuaste en el 64 aniversario de  Florida 135 con una camisa del mismísimo Juan Arnau. ¿Es eso cierto?

(Risas). Las noticias vuelan... Es cierto, llevaba una camisa de Juan Arnau. Juan me la prestó porque tuve unos pequeños problemas de vestuario, por así decirlo. Le estoy muy agradecido, la verdad, siempre se porta muy bien conmigo. Bueno, me dejó una de sus camisas, creo que un gesto como éste lo dice todo. Para Monegros llevaré mi propia ropa, que no se preocupe (risas).

Sueles pintarte la cara y pareces sentirte a gusto en el papel del showman, ¿te sientes un showman cuando estás en el escenario?

La verdad es que siempre he intentado evitar el aburrimiento y la rutina. Cuando la gente va a un club no sólo quiere bailar  y se acabó. No seríamos más que robots si así fuera. A veces, el público pide un poco de espectáculo, ¿sabes? Quiere ver algo ahí arriba, quiere ver que el artista por el que ha pagado le ofrece un plus, algo más con lo que no contaba y que demuestra que quiere darte espectáculo, quiere ofrecerte un buen show. No sé, siempre me ha gustado pintarme la cara, porque en el fondo siempre me ha gustado darlo todo cuando pincho. Además, no podemos olvidarnos que la vida es una gran fiesta y hay que ir vestidos para la ocasión (risas). Últimamente no me pinto, pero la idea de espectáculo y comunicación sigue ahí.

Es obligatorio hablar del schranz contigo. Es un género que está a debate. Hay gente que dice que es una basura y hay gente que dice que es el futuro. ¿En qué término te encuentras tú?
Yo creo que no es necesario dramatizar el tema. Quiero decir que el schranz no es más que otro género de baile, una ramificación más de las muchísimas que hay en el universo de la música de club. Entiendo que haya gente que no disfrute con él: puede que sea demasiado rápido, demasiado salvaje y desnudo. Pero precisamente por estas razones son muchos los que adoran este estilo. Es el cuento de nunca acabar y las opiniones son como los culos: todos tenemos uno (risas). A mí me parece un género interesante que todavía tenemos que explorar a fondo. Estamos en ello (risas).

¿Entiendes de todos modos que haya gente que la critique? Los hay que dicen que es demasiado uniforme…
Por supuesto que acepto esas críticas, pero siempre las rebato diciendo lo mismo. El schranz es una música de evasión. Te sirve para olvidarte de todos los problemas que tienes durante dos horas y quemar toda la adrenalina en la pista. Y punto. Si te ha servido solo para eso, para mí el schranz ya merece la pena.

¿Te consideras el padrino de Pet Duo?
En absoluto, yo soy un fan más, por eso les di todo mi apoyo, esa es la verdad. Además, trabajan para la misma agencia que yo, pero son ellos los que han demostrado lo que valen, no necesitan de nadie más. Pet Duo tienen suficiente calidad como para no tener que depender de nadie. Están en un buen momento y me alegro y, si de algún modo he podido contribuir a ello, pues mejor que mejor. De todos modos, de padrino nada. Más bien me considero un amigo suyo. Son muy buena gente y unos DJs cojonudos.

¿Echas de menos tus tiempos de house?
Alguna vez sí que me apetecería hacer alguna sesión de house, sin duda. A veces hago sets de música disco, que es la música de mi infancia, la que más me ha marcado. Pero los tiempos cambian y uno tiene que moverse con ellos. Si ahora todavía siguera pinchando house, posiblemente no estaría donde estoy. Un DJ debe saber que la clave para permanecer activo en este mundo es no estancarse, no acomodarse. Lo importante es avanzar e ir adaptando tu sonido a los nuevos tiempos. De todos modos, lo que importa es la energía y, por suerte, esa energía sigue ahí, intacta…

Por cierto, ¿cómo te va la vida por Berlín? ¿Ya te has empapado del espíritu europeo?
Me encanta esa ciudad, lo juro. Venirme a vivir a Berlín ha sido una decisión acertada al cien por cien. Es una ciudad que está viva, una ciudad en la que pasan muchas cosas. Además, la escena electrónica está en su mejor momento en Berlín y eso se percibe en los muchos clubs y fiestas que hay cada noche. Es la ciudad de residencia ideal si eres DJ, porque todo lo que pasa. pasa primero ahí, ¿sabes? Además, siempre es una ventaja porque yo trabajo mucho en Europa y vivir en Berlín me permite estar más cerca de los clubs europeos y los viajes son menos engorrosos. Sólo veo ventajas, la verdad.

Otra curiosidad un poco freak, aunque esperamos que la aprecies… ¿Por qué siempre haces el signo del corazón con las manos ante tu público?
Bueno, es una forma de mostrarles que les quiero. Hay gente que tira toallas, otros dan volteretas (risas) y yo he encontrado en este gesto una señal propia, una característica cien por cien DJ Rush. Es como decirle a la gente: “os envío todo mi amor, porque durante esta sesión vosotros me habéis enviado el vuestro. Estamos en paz”. Y todas esas cosas… (carcajadas).

Te esperamos en Monegros, suponemos que tienes buenísimos recuerdos de tus actuaciones en el festival ¿verdad?
¡Recuerdos salvajes! El Monegros Desert Festival es uno de mis festivales favoritos, es algo que he dicho muchas veces y no me invento ahora para quedar bien. Siempre que he ido, me lo he pasado muy bien, he disfrutado como un loco y he sentido el calor y el amor de la gente. Joder, la gente de allí vive la música de baile con una pasión y una intensidad que no he visto en otros lugares. Es como si estuvieran hambrientos. En fin, me encanta ir hasta el desierto y encontrarme con ese público. Es como estar apartado del mundo, con un único objetivo: escuchar música, bailar, ¡vivir la música, joder! .

¿Todavía sientes ese  gusanillo cuando ves a 4000 chavales saltando como locos ahí fuera mientras pinchas?
Es la razón por la que creo que sigo en esto. La verdad es que sin el aprecio del público, nada de esto sería posible, y muchos habríamos dejado esta profesión por otra cosa. Llevo pinchando muchos años, he estado en cientos de lugares, y te aseguro que cada vez que veo a la gente disfrutar, saltando, todavía me siento orgulloso de ser DJ. La gente hace que cada día ame con mayor intensidad esta profesión. En Monegros, cuando tienes a tantos fans saltando, te sientes como si flotaras, es un subidón de adrenalina de los que marcan, la verdad.