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La discografía de The Prodigy

¿Son los más grandes de Inglaterra? Muchos dirían que sí y seguramente no les faltaría razón, porque la huella que han dejado The Prodigy en la evolución y aceptación de la música de baile en el Reino Unido y todo el mundo es absolutamente indeleble. El proyecto de Liam Howlett fue el primero en atraer audiencias masivas procedentes del rock. Y todavía siguen siendo una referencia inexcusable en el universo electrónico. Se podría poner en duda la validez de su último disco, pero ¿qué es eso comparado con una trayectoria plagada de obras maestras y canciones imperecederas? ¿Qué es eso cuando siguen poseyendo el directo más arrollador y brutal de todo el panorama electrónico? Los más grandes, sin duda alguna, en el quirófano, disco a disco, obra maestra a obra maestra.

“The Prodigy experience” (XL Recordings, 92)
Hay discos y discos, y luego hay obras maestras. Punto. Está claro que “The Prodigy experience” pertenece a la segunda categoría. Porque habría que ser muy obtuso para no reconocer el halo canónico que flota sobre este LP. Hincad esos hinojos en el reclinatorio, pequeños, porque esto es insuperable, una maravilla que no se repetirá nunca más. Editado en el momento y el lugar adecuado, el primer larga duración de Howlett y sus cachorrillos es una de las piezas musicales más influyentes de los últimos tres lustros. Sembrado de ritmos acelerados y visionarios –dicen que este álbum es uno de los precursores del drum’n’bass, aunque en realidad era un disco hardcore de tomo y lomo- y con un poso raver que asusta, el disco contiene temas atemporales como ”Everybody in the place”, “Your love” o “Outta space” que han quedado grabados para siempre en el erario electrónico. Disco iniciático para muchos, pieza de orfebrería electrónica sin par, el primer disco de los británicos es una obra maestra de cabo a rabo ¿Hardcore, drum’n’bass, breakbeat? Diablos, la palabra es The Prodigy, ¿es que todavía no os habéis enterado?

“Music for the gilted generation” (XL Recordings, 94)
Segundo asalto y los muy bastardos entran a matar. Liam Howlett seguía más inspirado que Miguel Ángel, trazando las líneas maestras de un discurso arrollador que esta vez abandonaba las velocidades de vértigo de su predecesor para ofrecer un menú más ecléctico, aunque con ese poso hardcore de “The Prodigy experience”. El resultado es una roca impenetrable en la que confluían trazos minerales de hip-hop, punk, drum’n’bass, breakbeat, rock y si nos apuran heavy metal. Si con el primer disco los británicos dieron por iniciada la era de la música de baile de masas, con esta segunda obra maestra se proclamaron definitivamente como los reyes del crossover, los responsables de que las generaciones amamantadas por el pop y el rock se pasaran directamente al sabor raver y descubrieran que las maquinitas pueden ser tan cabronas como un guitarrazo. Por eso, y al igual que su predecesor, “Music for the jilted generation” es un disco que marca un punto de inflexión, no tanto por su influencia posterior como por el papel que jugó en el trasvase sonoro de las nuevas juventudes. Sí, gracias a Howlett y a esta masterpiece insuperable, muchos decidimos enviar al cuerno nuestros discos de rock y buscar nuevos horizontes.

“Selected mixes for the gilted generation” (Avex Trax, 95)
Maravilloso artefacto editado en japón que los coleccionistas consideran una joya. Básicamente, esta pequeña gema incluye las mejores remezclas que se hicieron del segundo LP de The Prodigy. La verdad es que los nombres son espectaculares y los resultados óptimos. Jonny L convierte “One love” en una trallazo hardcore de drum’n’bass para estómagos fuertes. CJ Bolland lleva a su terreno la magnífica “No good”, dándole un toque bailable muy especial. The Dust Brothers (o lo que es lo mismo, The Chemical Brothers antes de cambiarse el nombre) convierten “Voodo people” en una sinuosa pieza de corta y pega… En fin, un desfile de all stars para una colección de temas inolvidables interpretados por algunos de los nombres más importantes del momento. Una caña.

“The fat of the land” (XL Recordings, 97)
La banda experimenta una evolución sonora evidente y se desplaza hacia nuevos horizontes de corte más pop. En la disciplina de los nuevos The Prodigy, Maxim Reality y Keith Flint adquieren un protagonismo mucho más acentuado y sirven sus delirios vocales para colorear temas para el recuerdo como “Firestarter”, el single que les valió otra escalada en las listas y les proclamó definitivamente como los reyes del punk rock electrónico. Esta vez, The Prodigy suenan más a rock bailable, pero con esa mala leche y actitud desafiante que siempre les ha caracterizado. Destacan las aportaciones vocales de artistas invitados como Saffron (vocalista de Republica) en “Fuel my fire”, Beastie Boys en “Funky shit”, Crispian Mills (cantante de Kula Shaker) en “Narayan” o el gran MC Kool Keith en “Diesel power”. Por cierto, por mucho que la gente dude de él, aquí encontramos “Smack my bitch up”, uno de las mejores temas compuestos por Liam Howlett.

“The dirtchamber sessions vol.1” (XL Recordings, 99)
Esto es una animalada, si nos lo permiten. Madre mía, como se lo monta Liam. Y es que “The dirtchamber sessions vol.1” es una macrosesión cortesía del alma mater de The Prodigy, que se saca de la manga un corta y pega de proporciones titánicas y nos regala un lienzo sonoro de parches y mezclas imposibles en el que podemos encontrar todas las influencias del británico. Este disco no te lo acabas en un día, palabrita del niño Jesús. Basta con echar un vistazo al listado de nombres para sufrir un ataque de ansiedad. Bomb the Bass, Jane’s Addiction, The Chemical Brothers, Grandmaster Flash, The KLF, Frankie Bones, DJ Mark The 45 King, Herbie Hancock… En fin, así hasta el infinito y todo encajado en el ordenador: un ítem impagable.

“Always outnumbered, never outgunned” (XL Recordings, 2004)
Esperadísimo retorno de Liam Howlett y su troupe. Los fans no podían aguantar más. Fueron casi siete años de silencio durante los cuales mucha gente ye les había dado por muertos. Pero seguían vivos; más vivos que nunca. La prueba la encontramos en este LP compacto como una roca, un trabajo que va directo a las entrañas del oyente, con el sonido punk-electrónico-rapero marca de la casa. Con guiños constantes a sus primeros álbumes, pero sin renunciar a los pasos evolutivos que determinaron su trayectoria, los Prodigy del siglo XXI siguen sin rendir cuentas nadie y con una pléyade de vocalistas nada despreciable (allí están Liam Gallagher, Kool Keith, Princess Superstar ¡y hasta Juliette Lewis!) coagulan un sonido propio que no evoluciona pero sí muerde, como si fueran los AC/DC de la electrónica. Un disco que, incomprensiblemente, pasó desapercibido excepto para los fans de verdad.

“Their law: the singles 1990-2005” (XL Recordings, 2005)
¿Qué se puede esperar de una obra de tales magnitudes como la de The Prodigy? Pues un grandes éxitos de los que le dejan a uno sin la paga semanal. Hay que comprar este disco, es así de sencillo. Y es que aquí podremos encontrar todos los grandes hits del grupo británico desde el año 1990 hasta la actualidad. Podéis imaginaros la fiesta que supone eso. Primero porque este recopilatorio es lo mismo que revivir una época gloriosa para los amantes de la música de baile. Segundo porque no falta un maldito single de los buenos, de los que hicieron grande a este grupo. Y tercero porque lo que hay aquí es música de verdad, electrónica para las masas con actitud punk y muchas partituras imperecederas. Y si te pillas la edición especial con remixes y el DVD, es para mear y no echar gota. Esto es el acabose, titus.