Es uno de los pocos grupos actuales que se atreven a cuestionar las lagunas del sistema, lanzando sus propias proclamas, encendiendo sus propias hogueras y luchando sus propias batallas, más allá de tópicos y corporativismos revolucionarios. En ese sentido, a Asian Dub Foundation hay que respetarlos porque van en serio y saben lo que se hacen. Quizás por eso no se han convertido en una banda mucho más grande de lo que son, porque para ellos siempre ha primado el contenido y el alma, muy por encima de disquisiciones comerciales y concesiones de cara a la galería. Una década después de su fundación, este grupo angloasiático sigue macerando un potaje sonoro único e inimitable en el que confluyen el banghra, el punk, el hip hop, el drum'n'bass y el rock, una fórmula que exprimen en directo con una contundencia tan categórica como la que presenta su mensaje. Los mejores en su terreno.
Cuándo se habla de vosotros, siempre salen a colación asuntos de política y actualidad. Siempre se habla de vuestras convicciones y compromiso social. ¿Os consideráis una banda política?
Nunca lo hemos visto de este modo. Es un encasillamiento demasiado simplista. Fíjate en el reggae. A lo largo de su historia este género siempre ha tratado sobre la vida, lo que rodeaba a los músicos, era y es una forma de estar al día sobre lo que pasa. Ahora mismo, gran parte de la música que se está haciendo es introspectiva o muy personal. Claro, cuando hablas de lo que pasa en el mundo, cuando intentas reflejar lo que te rodea y no tus problemas personales, te tildan de banda política. La verdad es que no es correcto catalogar como política una actitud expansiva, un actitud que nos lleva a contarle a la gente lo que pasa, a reflejar una realidad para que cada uno saque sus propias conclusiones sobre lo que ocurre.
¿Creéis que muchos artistas deberían mirar hacia fuera en lugar de hablar sobre ellos? Eso es lo que hemos entendido.
Exactamente, aunque nosotros no somos nadie para decir lo que la gente debe hacer o dejar de hacer, pero lo cierto es que hemos llegado a un punto de ridiculez tan increíble que la música parece haber perdido el poder de impacto en la gente. Cuesta mucho agitar conciencias, no sé por qué, quizás porque el negocio ha conllevado cierto adormecimiento en la gente, pero la verdad es que es así. Posiblemente se deba a que cada vez infravaloramos más el poder de nuestra propia cultura, el poder de ésta para inspirar a sus integrantes y hacer que la gente se mueva. Por eso cada vez que alguien intenta hacer esto a través de la música recibe la etiqueta de banda política, pero es una simple etiqueta.
Quizás no sois una banda política, pero muchos os ven claramente a la izquierda. ¿Tenéis miedo de ser idealizados como un icono de la lucha contra el conservadurismo y la injusticia?
Aunque parezca un tópico, está claro que los medios adoran reducir las cosas a categorías reconocibles. A menudo la izquierda en el rock'n'roll se ve en términos simbólicos, ya sabes, James Dean, Che Guevara, iconos reconocibles y fáciles de comprender. Pero nosotros no vamos por ese camino. Siempre hemos sido una banda pragmática y también pensamos a largo plazo. Estamos hartos de los tópicos. Recuerdo que una vez el NME nos quiso fotografiar con trajes de guerrilleros sandinistas. Por Dios, bendito, ¡esto no es ningún circo, joder!
No os falta razón, porque ahora que lo recordamos, a base de esfuerzo, constancia y pragmatismo fuisteis un elemento clave en la liberación de Satpal Ram, un preso angloasiático que para vosotros fue condenado a prisión injustamente.
A eso me refiero, A nosotros nos gustan los hechos, no las utopías. El caso de Satpal es significativo. De todos modos, que nadie nos juzgue por lo que no somos. No somos periodistas ni nada parecido. Somos músicos. Lo que sí es cierto es que creíamos necesario repartir papeletas entre los asistentes a nuestros conciertos, enviar mensajes a través de nuestra web, envíamos mails y faxes a las prisiones y autoridades pertinentes. Y la cosa nos salió bien, porque al final Satpal fue liberado y una de las causas de esa decisión fue el tremendo apoyo que nuestra iniciativa consiguió en Inglaterra y en otros países. A partir de ahí, sus abogados pudieron maniobrar mejor y ellos consiguieron en los juzgados lo que la gente pedía en las calles.
¿Qué pensáis de las poses que siguen muchos? Hay que admitir que en este mundo de la protesta y el compromiso social hay también mucho farsante.
Sin duda que los hay, es algo evidente, pero nosotros siempre hemos estado en contra de acciones como tirarle pintura a un ministro o lanzarle un pastel en la cara un político. Estamos en contra de las poses vacías y de todos esos tipos que se llenan la boca con proclamas y teorías revolucionarias pero a la hora de la verdad no son pragmáticos, no hacen nada para cumplir su sueño, prefieren el papel de eterno inadaptado. Para nosotros es esencial conseguir resultados, por eso siempre tocamos con los pies en la tierra y pensamos a largo plazo, esperando que todo lo que hacemos en un futuro dé sus frutos. Hay que ser paciente y constante: y eso a veces se hace poco a poco, sin hacer ruido ni mantener poses artificiales y sin ningún sentido.
Bueno, hablemos de vuestra música. ¿Hasta qué punto aceptáis la noción de ser una banda de fusión? ¿Os gusta este apelativo? ¿Os consideráis una banda mestiza?
Bueno, más o menos. Mira, nosotros nos movemos en un terreno en el que la línea que separa la música de fusión con la mamarrachada es muy delgada. Si te pasas puedes llegar a sonar incoherente y hasta ridículo. Porque aquí no se trata de mezclar por mezclar, se trata de organizar un discurso creíble con influencias de muy distinta procedencia. De hecho, nunca lo hemos llamado fusión entre nosotros, es algo natural, es algo que llevamos dentro. Para nosotros, la hibridación es lo normal, es la norma por así decirlo, y la verdad es que no entendemos la música de otra forma. No es una pose que nos guste mantener, más bien es la forma en que realmente disfrutamos la música, quizás por eso mucha gente nos sigue, porque no se trata de hibridaciones de postín que suenen demasiado artificiales.
Es cierto. Lo bueno de vuestro grupo es que realmente escapa al tópico que todos tenemos en mente de lo que se entiende por una banda de fusión, por así decirlo.
Así es. Es uno de nuestros mayores objetivos, de eso no te quepa ninguna duda. Mira, en realidad la noción de pureza y autenticidad no tienen ningún sentido para nosotros. Lo que queremos es derribar de una vez por todas los tópicos que suelen asociarse a los asiáticos, sobre todo a la música asiática. Se trata de que si mezclas estilos y géneros no te ciñas a los estereotipos, haz lo que realmente te dé la puta gana, ¿entiendes? Y nosotros estamos expuestos a incontables estilos musicales que nos gustan y que dejan huella en nuestra forma de componer. Me encanta el banghra, me encanta la música clásica, me encanta el techno, el jungle, el reggae, el punk.
¿Os gusta más lo de 'reyes del Asian underground'? ¿Realmente creéis que existe esta categoría?
Tampoco soy muy partidario de estas etiquetas, es como crear un gueto musical. Es un tema de moda y punto, algo a lo que siempre suele apuntarse la prensa para después olvidarlo. Llamarnos underground es reducir demasiado los términos y, en definitiva, toda una cultura musical. Quiero decir con esto que parece que estemos estancados en el underground y no es ni mucho menos nuestra intención. En esto hay mucha más variedad y no está bien reducir a estereotipos una manifestación musical y cultural de esta magnitud. Sinceramente, ha llegado un punto en que nuestra música es un reflejo de la cultura, de una cultura cambiante, de muchos colores que se mueve constantemente. Todo lo demás son apreciaciones subjetivas sin mucho fondo de verdad.
Creemos que es obligado preguntaros sobre el estado actual del mundo, concretamente sobre la política estadounidense de Bush, con el que habéis sido tremendamente críticos.
Lo de Bush nos debería hacer pensar y reflexionar. La gente debería comenzar a cuestionarse la validez de la política exterior de su propio gobierno y las actividades oscuras que se llevan a cabo en todo el mundo. Porque no nos engañemos, la pregunta aquí es 'qué lleva a un tipo a pilotar un avión y estrellarlo contra un edificio lleno de gente'. Dejemos de ser cínicos y vayamos al meollo de la cuestión. George Bush se ha convertido en una amenaza a la paz mundial mucho más preocupante que la que en su momento supuso Saddam Hussein.
¿Qué opináis de una experiencia como la que os ofrece Monegros? ¿Podéis adelantarnos también qué es lo que podemos ver en el escenario?
La verdad es que cuando nos dijeron que se trataba de un festival en pleno desierto español nos quedamos maravillados. Cuesta imagina un lugar mejor para un evento de estas características: no hay nadie en las cercanías que te moleste, estás apartado del mundo. Seguro que la música se disfruita de otra forma. En cuanto al concierto, la gente puede esperar una descarga de energía típica de Asian Dub Foundation. Tenemos muchas ganas de conocer el festival. Además, hay más de un artistas que queremos ver, así que todo suena perfecto.
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