El alemán es un pionero. Así de sencillo. Él fue uno de los primeros en moldear las cachas del schranz y ahora disfruta de las mieles cual César del hard techno más radical. Andreas Kremer es una bestia parda de los bpms. No tiene compasión, no sabe lo que son las pausas. Le encanta arrasar. Medio mundo se ha rendido ante las brutales palizas technoides que el germano propina a sus acólitos. Si alguien merece el crédito de ser uno de los primeros, ése es Kremer. Por eso era necesario hablar con él, porque en estos tiempos de bonanza para el schranz, Kremer es el guía espiritual a seguir. Más de diez años dando guerra le avalan y lo que falta: para empezar, le veremos en Monegros este año. Respetazo del quince.
Empezamos fuertes… ¿Qué le dirías a la gente que asegura que el schranz es inaudible, que no se puede bailar, que es un sonido excesivamente extremo y brutal?
La percepción de la música es un asunto muy subjetivo. Un sonido es extremo si tú lo haces extremo, no sé si me explico. No se puede generalizar algo así. Es extremo para los que lo perciben extremo, pero habrá otros que no lo verán así. A mí, por ejemplo, no me gusta el gabber o el speedcore. De hecho, en el 93 estuve seis meses pinchando gabber y ya tuve suficiente, me aburrí. Este tipo de estilos son demasiado repetitivos y terminan quemándote. Son estilo demasiado parecidos. El tempo en la música no lo es todo, al menos no lo es para mí. Los sonidos e ideas en la música son los elementos que más me interesan. De hecho, sólo tengo una regla: conseguir la fiesta total, la atmósfera del club y los fiesteros es lo único que realmente me importa.
Mucha gente cree que lo del schranz es una invención de la prensa. De hecho son muchos los DJs de schranz que reniegan de esta etiqueta. Qué opinas de todo esto, ¿crees que estamos llevando esto demasiado lejos?
Sinceramente, es un debate abierto que no creo que nos lleve a ningún lugar, no creo que sea bueno para la música, que al fin y al cabo es lo que importa. Las palabras schranz o techno no son nuevas en la escena. Mira, la gente necesita cada cierto tiempo escuchar, sentir cosas nuevas. En la vida también, siempre necesitas nuevos estímulos. Para mí, todo es techno, así de sencillo, pero cada 2 ó 3 años la gente necesita ponerle nuevas etiquetas, ya sabes… Para mí es un debate que no tiene importancia. Me importa la música, no las etiquetas.
Mucha gente se pregunta qué diablos tiene la música que escucháis que os atrae tanto. ¿Cómo podéis encontrar belleza en un sonido tan extremo, rápido y amelódico?
Mmmmm, hard techno… Personalmente pincho esta música para darle a la gente la fiesta más inolvidable que puedan imaginar, para darles una sensación de energía constante desde que entran hasta que salen del club. Lo que quiero conseguir con esta música es que la gente se olvide de sus problemas laborales, de su trabajo y todas esas cosas. Para eso salen a divertirse. El sonido que yo pincho es mucho más directo y poderoso que el techno de Detroit o el house. La fiesta se vive de otra forma distinta con estos ritmos. De todos modos, me gustan otros géneros y los respeto mucho. De hecho, el techno procede del house y estamos todos aquí gracias a este género del que han derivado tantos otros.
¿El schranz es evasión?
Posiblemente lo es. Hoy en día, los clubbers (sobretodo los clubbers españoles) necesitan amor, fiesta y gente divertida con la que pasarlo bien el fin de semana. Este tipo de música les ayuda a conseguirlo, les ayuda a sacar todas las emociones reprimidas durante la semana sin restricciones, durante toda la noche, pasándolo todo lo bien que puedan. Y estos chicos seguro que hace 14 años no sabían qué coño era el gabber, claro… Joder, que la vida es corta y sólo tenemos una.
Las generaciones de clubbers se van renovando, hay nuevos chavales en busca de emociones y parece que el schranz se ha convertido en la banda sonora de las nuevas hornadas. ¿Crees que hay un boom schranz entre los jóvenes? ¿Cómo lo explicas?
Yo no hablaría de boom, no lo veo del todo acertado. Más bien se trata de una forma de vida que uno elige libremente. Yo mismo lo hice a principios de los 90, con mi música y mis sellos y mis movidas, así que puedo decir que fui uno de los primeros en interesarse por este sonido. En los últimos 2 ó 3 años han aparecido muchísimos productores nuevos y han surgido cantidad de sellos especializados que han copiado mi estilo e ideas. ¿Qué puedo decir? Seguramente si no me hubiera lanzado a la piscina hace ya más de diez años, ellos no estarían donde están ahora.
El techno ha muerto, dicen algunos. Saludemos al schranz. ¿Crees que el techno realmente está a punto de desaparecer y dejar paso a sonidos más extremos como muchos vaticinan?
El espíritu del techno nunca morirá, hablo del espíritu primigenio, del espíritu original. En cuanto a variaciones como el techno tribal, el techno de la vieja escuela, el house más puro… bueno, creo que son estilos que llevan demasiado tiempo ahí fuera. En cierto modo, la gente se cansa de todo esto y necesita revulsivos, por eso siempre surgen nuevas tendencias, nuevos sonidos. Fíjate en los recambios que hemos visto en los últimos años, ha sido espectacular.
¿Crees que se ha producido un estancamiento en los patrones más conocidos?
Creo que es algo que siempre pasa. Siempre se llega a un punto de agotamiento en el que no hay nuevas ideas, nada estimulante que resulte fresco. Y necesitamos ese cambio para evitar el aburrimiento. Y el schranz cumple con las expectativas: es un sonido fresco, todavía por explotar, un sonido que les ofrece emociones extremas que otros géneros no les dan. Ahora mismo, no hay nada más intenso que el schranz para irse uno de fiesta. Yo siempre he estado abierto a cualquier sonido electrónico, porque en la variedad encuentro la inspiración y las nuevas ideas.
Háblanos de tu faceta de productor. ¿Cómo te desenvuelves en el estudio? ¿Pasas muchas horas? ¿Qué disfrutas más, las cabinas o tu estudio?
Acostumbro a pasar entre 2 y 5 días en el estudio cada semana. Cuando tengo tiempo, claro. Pero no me meto en el estudio simplemente para hacer un nuevo disco o sacar algo. A veces sencillamente entro allí sólo para experimentar y probar nuevas ideas, es como un campo de pruebas para ir ejercitando mi inventiva y capacidad creativa. De todos modos, aunque me lo paso teta en el estudio, tengo que decir que la faceta de DJ resulta importantísima en mi carrera. Para un DJ de techno es algo de gran importancia. Las sesiones son una fuente de inspiración inagotable para mí. De los bolos saco tantas nuevas ideas… Y todo eso luego revierte en mis composiciones de estudio. Adoro las cabinas, no te podría decir qué es lo que prefiero porque me encanta producir, pero las cabinas son importantísimas para mí, la verdad. De todos modos, lo que más me gusta es viajar a España y luego meterme en el estudio, jejeje…
Generalmente, la gente tiene una idea preconcebida de los DJs y productores de schranz. Se dice que sois muy cerrados y sólo os interesa este género o géneros parecidos. ¿Es eso cierto? ¿Sois cerrados en cuanto a influencias?
Es un prejuicio muy extraño, al menos en lo que a mí me concierne. La verdad es que siempre he sido muy abierto en cuanto a la música, me gusta todo, tío. En el estudio me gusta probar cosas nuevas. Por ejemplo, una semana produzco canciones duras, estilo schranz, hard techno o techno industrial. Después, otra semana me dedico a temas más electro, electrohouse e incluso minimal… Muchas veces necesito probar cosas nuevas, porque enseguida me canso de hacer una y otra vez lo mismo. Siempre busco nuevas vías de inspiración e ideas que pueda aplicar en un futuro a mi visión del techno.
¿Qué opinas de España y su pasión por la música de baile? El schranz está rompiendo cada vez más. ¿Te sorprende algo así? ¿Qué opinas de este humilde país europeo?
(Risas). Para mí, España no es un pequeño país europeo, España es mi país favorito con gran diferencia. El mejor país del mundo, te lo juro, tío. Estoy enamorado de vuestro país. Cada vez que vengo me lo paso tan bien, disfruto cada minuto que paso en España. La gente es increíble, el clima es magnífico, el país tiene lugares preciosos y, por supuesto, la comida es maravillosa. Los países de habla hispana, España, Colombia o Venezuela, por ejemplo, son los mñás fiesteros del mundo. La atmósfera en sus clubs es increíble, pero ya te digo, como España ninguno. Es mi preferido. El número uno. Ojalá estuviera en España ahora mismo.
¿En qué otros lugares del mundo, además de España, te has encontrado con una respuesta tan positiva a lo que haces?
Ya te digo, los de habla hispana, los países latinos son increíbles. De todos modos he estado en lugares en los que nunca dirías que puede llegar esta música. Vietnam, Tailandia, Brasil, Camboya, Méjico, Túnez… Realmente te sorprenderías, porque son culturas completamente distintas a la europea. Nada que ver… Son muy calurosos, pero están en las antípodas. De todos modos, son países muy hospitalarios y siempre comparten sus cosas con todos. Te lo puedes pasar muy bien en dichos países, aunque siempre disfruto porque son totalmente distintos a nosotros.
La gente está ansiosa por verte, pero nos gustaría que no dijeras qué podemos esperar de ti en Monegros y qué siente un alemán ante la posibilidad de pinchar en medio del desierto aragonés.
Estoy tremendamente ilusionado, estoy contando los días para Monegros, de verdad. Acabo de pinchar en Holanda y Canadá delante de unas 20.000 personas, pero Monegros sera mi cumbre en cuanto a cantidad de público. Tengo muchas ganas de sentir las vibraciones de este festival tan especial que es Monegros. Te aseguro que trabajaré en la sesión unos días antes para tenerlo todo atado, no quiero decpecionar a nadie. Voy a lanzar una descarga de energía que no olvidaréis, y no sólo en cuestión de tempo, porque el tempo no lo es todo. Estoy seguro de que lo disfrutaréis al 200%. Nos vemos, paz, amor y extásis, ¡viva España!
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